Bolivia me encantó
Bueno, esto se acaba. Escribo desde el aeropuerto de Quito justo antes de embacar. No quería dejar el blog sin dejar claro, aunque sea rápido y mal, que Bolivia me encantó. Bueno La Paz, porque tampoco he visto gran cosa fuera de ahí.
No tiene muchos monumentos, ni un gran casco antiguo, pero bulle de actividad. Es la primera vez que he entendido esas expresiones de las guías de viajes tipo “ciudad vibrante” y esas cosas. Las calles del centro están llenas de gente, de vendedores ambulantes, de “minibuses” y “trufis”,… La inseguridad no ha llegado a los límites de otros países de la zona, con lo que puedes ir tranquilo por sus calles. Que siempre es de agradecer no tener que preguntarte si puedes llevar la cámara “buena” encima.
Es todavía muy indígena, creo que debe ser la única capital latinoamericana que queda así. El primer día, al montarme en un minibús, ya estaba sentado al lado de una india enorme con falda de volantes y su bombín. Recuerda a África o la India en ese sentido.
Y los “minibuses”… me encantan. Son como las furgonetas “Vanette” pero a las que han puesto unos asientos como han podido y son el transporte público más utilizado. Es lo mismo que las “chapas” en Mozambique. Puedas pararlas donde quieras y cogen gente hasta que se llenan. Son baratas y hay muchísimas en la ciudad. Os aseguro que estoy más rato esperando el bus o el metro en Barcelona del que estaba en La Paz esperando el minibús. Y además, siempre vas sentado. Bueno, a veces bastante apretado, pero sentado. Otro tema serían las normas de seguridad… ahí sí que prefiero no investigar…
La Paz está rodeada de montañas, totalmente encajonada. Y en las faldas de esas montañas también hay casas, de forma que por la noche, cuando se encienden las farolas de sus calles el efecto es chulísimo. Es como si hubiese estrellas naranjas pegadas al suelo…
No hay McDonalds (sí Burger King). Hay pocas franquicias extranjeras y no hay ningún centro comercial. Aunque a veces los echas en falta (cuando has perdido el cargador del ipod, por ejemplo…), esto le da una autenticidad a la ciudad que es difícil de encontrar en otros lugares. Es como la han hecho sus habitantes. Hay lo que ellos han querido/podido montar.
Y los precios… qué precios! Todo es baratísimo. En resumen, un destino muy recomendable!

