Bolivia me encantó

9 diciembre 2009 Los comentarios están cerrados

Bueno, esto se acaba. Escribo desde el aeropuerto de Quito justo antes de embacar. No quería dejar el blog sin dejar claro, aunque sea rápido y mal, que Bolivia me encantó. Bueno La Paz, porque tampoco he visto gran cosa fuera de ahí.

No tiene muchos monumentos, ni un gran casco antiguo, pero bulle de actividad. Es la primera vez que he entendido esas expresiones de las guías de viajes tipo “ciudad vibrante” y esas cosas. Las calles del centro están llenas de gente, de vendedores ambulantes, de “minibuses” y “trufis”,… La inseguridad no ha llegado a los límites de otros países de la zona, con lo que puedes ir tranquilo por sus calles. Que siempre es de agradecer no tener que preguntarte si puedes llevar la cámara “buena” encima.

Es todavía muy indígena, creo que debe ser la única capital latinoamericana que queda así. El primer día, al montarme en un minibús, ya estaba sentado al lado de una india enorme con falda de volantes y su bombín. Recuerda a África o la India en ese sentido.

Y los “minibuses”… me encantan. Son como las furgonetas “Vanette” pero a las que han puesto unos asientos como han podido y son el transporte público más utilizado. Es lo mismo que las “chapas” en Mozambique. Puedas pararlas donde quieras y cogen gente hasta que se llenan. Son baratas y hay muchísimas en la ciudad. Os aseguro que estoy más rato esperando el bus o el metro en Barcelona del que estaba en La Paz esperando el minibús. Y además, siempre vas sentado. Bueno, a veces bastante apretado, pero sentado. Otro tema serían las normas de seguridad… ahí sí que prefiero no investigar…

La Paz está rodeada de montañas, totalmente encajonada. Y en las faldas de esas montañas también hay casas, de forma que por la noche, cuando se encienden las farolas de sus calles el efecto es chulísimo. Es como si hubiese estrellas naranjas pegadas al suelo…

No hay McDonalds (sí Burger King). Hay pocas franquicias extranjeras y no hay ningún centro comercial. Aunque a veces los echas en falta (cuando has perdido el cargador del ipod, por ejemplo…), esto le da una autenticidad a la ciudad que es difícil de encontrar en otros lugares. Es como la han hecho sus habitantes. Hay lo que ellos han querido/podido montar.

Y los precios… qué precios! Todo es baratísimo. En resumen, un destino muy recomendable!

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He creado un monstruo

Acabo de descubrir las aguas termales. En un pueblo turístico de Ecuador. ¡Qué maravilla! ¡Qué vicio! Calentita directamente de un volcán…

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Y a más de 5.100!!

3 diciembre 2009 1 Comentario

Qué guay, el sábado subí hasta más de 5.000 m de altura. Como en Quito con ayuda, pero intentando dignificarlo. Fuí de La Paz (3.600 m) hasta un refugio al pie de una montaña que se llama el “Huayna Potosí”. Esto ya me dejó a unos 4.700 m de altura. Y de allí subida hasta un refugio que se encuentra a 5.130 m.

La verdad que la subida me resultó menos dura que la que hice en Ecuador. Se nota que te vas aclimatando. Es muy curioso esto de la aclimatación. Subir me llevó unas dos horas. Una primera sin mucha pendiente más bien relajada y una segunda con mucho pendiente que me resultó durísima, pero llegué! Cuando estaba a punto de desistir (ya había superado la meta de los 5.000) vi a otros que estaban subiendo por otro lado y me di cuenta que me había salido del camino. Así que gracias a eso re-encontré el camino bueno y pude llegar hasta el refugio.

La montaña es mucho más alta. Mide un poco más de 6.000 m, pero a partir de dónde llegué empieza la nieve. Y ni tengo experiencia en andar por nieve, ni tenía equipo, ni cuerpo para seguir subiendo… Desde dónde estaba ya se veía el glaciar que baja desde la cumbre, pero no pude disfrutar casi nada de las vistas porque me tocó un día nublado. Da igual, no me quejo. ¡¡He subido a más de 5.000 m de altura!!

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Para qué tomar café

…si puedes tomarte un mate de coca. Y luego, con energías renovadas, a currar.

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Y llegué a Bolivia

23 noviembre 2009 2 comentarios

El viernes llegué a Bolivia. Todo bien. Esta vez incluso también llegó mi maleta en el mismo vuelo… Todo correcto. Ninguna queja. Pero el viaje dió algunas cosas para comentar…

Volé con LAN, que es un grupo de compañías áereas de Chile, Argentina, Perú y Ecuador. El vuelo bien, la comida tan mala como en el resto de compañías, mejores pantallas que Iberia… Pero hubo algo que acaparó totalmente mi elección. Delante mío, sobre la mesita, había un cartelito con un texto que nunca había visto y tuve que leer varias veces hasta estar seguro de que era cierto. El cartelito decía:

Sí amigos. Volé en una avión que si hubiese amerizado habríamos visto la bonita estampa de ver a todos los pasajeros arrancando la parte de abajo de su asiento para usarlo como flotador… Imagino que debe ser fácil. También debe ser divertido ver la situación inversa. Un pasajero intentando arrancar el asiento en un avión que sí tiene chalecos salvavidas…

Claro, luego al cambiar de avión presté mucha más atención al video de seguridad. Y sí, sí. Parece ser que el asiento por debajo tiene dos correítas por donde pasas los brazos. Y nada, pues eso, si te estrellas en el mar a agarrarte al cojín… No sé yo… No suelo tener muchas manías para estas cosas pero, la verdad, yo prefiero el clásico chaleco que agarrarme al cojín y que me lo quite una ola. Además, un cojín de espuma tampoco debe ser que lo flote más, ¿no? Bueno, no sé. Lo habrán ‘estudiao’…

Hubo más cosas para explicar. Cerca de Quito hay varios volcanes altísimos. De más de 6.000 m de altitud. Me dijeron que al despegar estuviese atento. Y es impresionante. Cuando ya llevas volando un rato. Vaya, el justo para estar por encima de las nubes, puedes ver un volcán que emerge por encima de las nubes. ¡Es brutal! La foto no es muy buena, pero sí testimonial.

En el aeropuerto de Lima, donde tenía conexión, compré unas “Lay’s  Andinas”. Que siempre hace gracia. Se ve que por toda esta zona hay muchísimos tipos de patatas. Y los de Lay’s decidieron hacer unas con una de las papas típicas de Perú. Eran curiosas, son como coloreadas por el centro en tonos lila y negros. Y de sabor, estaban buenas, pero sin nada de sal un poco sosas.

Bueno, al final llegamos al aeropuerto de La Paz. Llovía a cántaros. No había “finger”. No pasa nada pero… tampoco había autobús! Es uno de esos aeropuertos pequeños de los que todavía bajas tú solito por las escaleras y vas andando hasta la terminal. ¡Me encantan! En fin, solución: viene un señor con un cubo lleno de paraguas y va entregando uno a cada pasajero. Cuando llegas a la terminal lo devuelves y otro señor vuelve a llevar los paraguas al que está en la escalera. ¿Que no os lo creéís?

Y ya para acabar. Una de esas cosas que me hacen muchísima ilusión. Aterrizamos en el aeropuerto de El Alto, el aeropuerto de La Paz que está a más de 4.000 m de altura!! Es el aeropuerto situado a más altitud del mundo. ¡Me encantan esas cosas! Y el tema sigue. Porque del aeropuerto bajas a La Paz, 3.600 m de altura, la capital más alta del mundo! ¡Aquí hay mogollón de records así!

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En el Ecuador

El fin de semana pasado fuimos de “excursión” a la Mitad del Mundo. Es un complejo turístico, muy turístico, cuyo principal atractivo es que tiene dibujada la línea por la que, en teoría, pasa el Ecuador. Y digo en teoría porque a 300 m hay otra exposición, bastante más interesante, por donde también dicen que pasa el Ecuador. Sea cuál sea la buena, yo fuí a las dos, para asegurar! Y aquí una foto del menda con un pie en cada hemisferio y las pelo… Perdón, que me pierde la ordinariez…

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Mal de altura

18 noviembre 2009 1 Comentario

Yo pensaba que me iba a librar, pero me agarró el mal de altura. Hace ya días, pero quería explicarlo porque lo encontré curioso. Llegué un lunes, cené, me fuí a dormir y tan feliz. Pasé el martes tan ancho y después, durante la noche del martes el miércoles me desperté con un dolor de cabeza muy, muy fuerte. Vaya, tan fuerte que no podía dormir. Tampoco nada dramático, porque me tomé un gelocatil y en unos 40′ minutos ya estaba dormido otra vez. Fue más el susto de si se me iba a pasar o no.

Al día siguiente por la mañana me dolía la cabeza, pero menos. Otro gelocatil cuando me empecé a cansar del dolor y listos. Y… ya está… ésta ha sido mi experiencia con el mal de altura.

Lo que sigo notando aunque pasen los días es que al subir las escaleras del hotel resoplo más de lo que uno se imaginaría. Total, sólo es un piso. Por la novedad y eso, lo encuentro gracioso.

El viernes me voy a Bolivia. ¡A ver qué pasa! Aquí estamos a 2.800 m de altura, pero en La Paz están a 3.600!! ¡Qué barbaridad! Espero que estas tres semanas en Ecuador me sirvan de aclimatación para lo de Bolivia…

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Fotos

Acabo de añadir algunas fotos así corriendo. Esto de escoger entre cuatrocientas fotos siempre me parece muy pesado… Aquí las podéis ver

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Cola Cao de vainilla

12 noviembre 2009 1 Comentario

y de frutilla.

Me tendré que comprar una de vainilla para probarlo. Me da mucha curiosidad…

colacao

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Sí!! A más de 4.650 m de altura!!

9 noviembre 2009 2 comentarios

Síííííííííííí!!! El sábado conseguí una cosa de esas que no sabes si conseguirás alguna vez en tu vida: subir a (o más bien estar en) una montaña de más de 4.000 metros. Estoy contentísimo. Me hizo mucha ilusión.

A ver, el tema tiene algo de trampa, pero hice lo posible por “dignificarlo”. Quito, la capital de Ecuador, ya está muy alta. Está a 2.850 metros de altura. Pero aún hay más ayuda. Desde Quito parte un teléferico que sube hasta Cruz Loma, a 4.100 m de altura. Vaya, que me planté a más de 4.000 metros sin haber dado un paso andando…

Como esto me parecía un poco indigno ya había planeado hacer una excursión desde allí: subir al Rucu Pichincha, de 4.680 m. Hacer un desnivel de 580 m andando por encima de los 4.000, al menos para mí, ya me parecía suficiente penitencia por el teleférico…

Es una pasada lo de la altura. Antes de empezar la ascensión entramos en el local de las típicas tiendas y restaurantes que hay donde acaba el teleférico. Te pones a andar a tu ritmo y ya notas que te cansas… Eso al cabo de un rato se te pasa, pero no deja de impresionar.

La ascensión empieza de forma muy sencilla. Primero como un camino de esos tipo “nunca voy a la montaña y hoy he aparecido aquí”. Ancho, de poco desnivel, con sus vallas a los lados por si aún no tienes bastante claro por donde va… Según avanzas las vallas desaparecen y a los 20′ o así se convierte en una típica senda muy fácil de seguir. La senda va alternando trozos de pendiente fuerte, pero sin pasarse, con trozos que va llaneando. En los trozos de pendiente flipas. Resoplas como un cerdo y te cansas muchísimo, pero al aparecer a continuación un trozo liso, descansas y te vas animando a seguir. En los trozos lisos se va bien. Así te vas acercando al Rucu Pichincha hasta que alcanzas los 4.500 m más o menos.

Ahí empieza la subida de verdad. Típica subida pre-cima de una montaña. Bastante pendiente, haciendo eses,… Agotador. Vas resoplando y yo, al menos, con un fuerte dolor en las piernas cuando había dado 10 pasos. No era peligroso, aunque sí había algún paso un tanto “aéreo”. Aguanté lo que pude, pero al final desistí y no conseguí llegar a la cima. Debían quedarme unos 20 m, pero me costaba muchísimo cada paso… No sé la altura exacta porque mi altímetro marcaba 4780 m, o sea, que estaba volando 100 m por encima de la cumbre… ¡Ya podía haber elegido otro día para marcar mal la altura! Viendo lo que quedaba para la cumbre yo calculo que debí llegar, por lo menos, a los 4.650, si no más.

La vuelta es sencilla y más rápida. Todo te lo bajas en dos horas o menos. Eso sí, las agujetas que tengo hoy no me las acabo. Llevo las dos piernas como si fueran de madera… pero contento!

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